Sabemos y somos conscientes que los términos BIEN y MAL son totalmente ambiguos pero también estoy convencido que la principal diferencia entre el bien y el mal es que el mal resulta siempre más fácil, más rápido, incluso más brillante.
Como dijimos anteriormente, los términos son abstractos, nos ceñiremos a entender que hay actos que mejoran el mundo y la vida humana, y otros actos que hacen daño y destruyen y dentro de cada uno de nosotros existen un cacito de cada especia.
El incendio de una ciudad, de un bosque... destrucción y rápida, fugaz.
El crecimiento de un árbol, lento, lleno de vida... crecimiento de la vida.
Miro a mi alrededor enumerando las personas y las cosas que me hacen habitable la vida y junto a la cálida gratitud siempre surge el miedo, la conciencia de lo horriblemente fácil que sería destruírmelo todo.
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