ContemplArte

El blog donde puedes leer, ver y casi tocar. Un sitio donde intentamos mostrar cosas, impresiones y miradas curiosas y fuera de lo común.
Pase, mire y si le gusta, vuelva

LA CHICA DE OSCURO

Se oía decir que La Chica de Oscuro siempre iba sola. Los vecinos comentaban que nunca la vieron acompañada, siempre tan seca, con sus gafas de sol, sus auriculares y sin mediar palabras cuando te la encontrabas en el portal.
Años y años pasaron desde que llegó, y el vecindario siempre sospechó que la chica de oscuro pertenecería a algún oficio religioso, alguna mafia o algo secreto.
La chica de oscuro, como la llamaban, tendría ya cerca de los 30 años pero realmente todo eran hipótesis, pues nadie podía asegurar a ciencia cierta su edad.
Recibía muy pocas visitas por no decir ninguna y nadie vio nunca su casa, pues tenía una cortina negra para que al abrir la puerta no se vise desde el rellano el interior de esta.
Los vecinos contiguos tenían críos pequeños y a estos les estaba terminantemente prohibido hablar con la chica y más aún, no podían ni bajar ni subir en el ascensor con ella y ni hablar de tocar a su puerta.

Un día Juan, el vecino de arriba, estaba jugando a lanzar su ultra trapo de un lado al otro del salón cosa que era un gran aficionado desde tiempos inmemorables. En uno de los viajes astrales del trapo, este salió despedido por la ventana con tan mala suerte de quedar enganchado en las cuerdas de tender de la vecina de abajo, La Chica de Oscuro. Juan, sin pensarlo dos veces, pues en ese momento no recordaba las normas y no se hacía a la idea de que su vecina era La Chica, abrió y cerró en un abrir y cerrar de ojos la puerta de su casa y bajó como un torbellino las escaleras buscando tocar el timbre de la puerta de su vecina pero misteriosamente esta, no tenía timbre. Juan no dudó y toco la puerta una vez.
La puerta no se abrió, no se escuchaba nada, ni el aletear de un mosquito en el interior de aquella casa es más nunca se escuchó nada. Juan, aún inconsciente del hecho toco dos veces mas la puerta, impaciente por conseguir su trapo y continuar con sus viajes aéreos. Tras unos instantes la puerta misteriosamente se abrió. La chica de Oscuro se asomó por ella y sorprendida, puesto que nunca recibía a nadie y nunca antes tocaron su puerta, miró a Juan desde la altura de su cuerpo. Posteriormente se agacho hasta su nivel y amablemente le dijo

-¿que quieres tu de mi, vecino?

Juan al verla quedó atónito. No solo le había hablado la Chica de Oscuro si no que encima sabía que era su vecino. Iban a flipar cuando lo contara en casa aunque por otra parte callo en la cuenta de que estaba terminante prohibido hablar y menos tocar su puerta, por lo que no sabría si sería conveniente contarlo, aunque tampoco podría guardar el secreto por mucho tiempo.
La chica de Oscuro, frente al estado de shock de Juan volvió a repetir la pregunta -¿que quieres tu de mi, vecino? y esta vez Juan reaccionó. Tímidamente dijo - Pues es que verás, yo estaba en mi casa después de merendar jugando, como todas las tardes al trapo y en uno de los viajes se me cayó por la ventana y al asomarme vi que con suerte se quedó entre la ropa oscura que tienes en tu ventana...

La Chica de Oscuro, con una gran sonrisa en la boca entendió el problema e invitó a pasar a Juan al interior de la casa. Juan, algo asustado accedió pues sabía que nunca nade había entrado allí y su curiosidad podía mas que su miedo.
La Chica cerró la puerta y posteriormente abrió la cortina que impedía la vista al interior. Al abrir está la cara de asombro de Juan se mezcló con la de completa felicidad al ver aquella maravilla. Una casa entera sin tabiques, diáfana y completamente llena de juguetes.

La casa estaba por entera rodeada de juegos, juguetes, chucherías, caramelos, chocolatinas, peluches, trenecitos, muñecos... era el paraíso que todo niño deseaba.
Juan comenzó a andar por esta sin ser consciente de lo que estaba viendo, de como una chica tan rara y tan vieja podía tener mas juguetes que el.

La chica no tardó en volver con el trapo que se lo entregó a Juan. Lo acompaño hasta la puerta y le dijo al oído.
Todo lo que has visto es tuyo como mío y podrás venir aquí tantas veces como quieras y con todos los amigos que tengas, pero me tienes que prometer que nunca, nunca jamás se enterará un adulto, ellos nunca lo entenderán y te prohiviran así tu entrada aquí.
Así Juan, fue avisando a todos sus colegas del vecindario, uno a uno pero siempre en secreto, y todas las tardes se turnaban para ir a jugar con la Chica de Oscuro pues ella también tenía un niño dentro.



(como todos, que obligados por la sociedad, a ciertas edades se nos prohibe tener ciertas actitudes intentando mostrarnos una forma de ser absurda que no permite nuestro desarrollo imaginativo y creativo. no calléis al niño que dentro lleváis)

0 comentarios: