Estábamos ahí, dispuestos en aquella esquina del pabellón, tumbados entre sacos de dormir, mochilas, aún sin deshacer, con litros de alcohol por el suelo y algún que otro porro de marihuana rondando de mano en mano.
Yo me encontraba en mi salsa, cinco años después de la primera vez que estuve allí y mírame, estaba igual, con algunos de los de entonces como Pablo, un Valenciano con rastas a lo Krusty el payaso y Aitor, el Pamplonika más vasco que vi nunca, aunque también había otros nuevos y más conocidos, pero como siempre contando las mismas batallitas año tras año como viejos con ganas de educar sean jóvenes o ya no tanto…
Apenas me senté recordé lo que mi madre me recomendó “no bebas nada de alcohol y recuerda tomarte el antibiótico cada 8 horas”. Así es, estaba con medicación ya que días atrás un golpe grande de frío me sacudió por dentro. Dada la advertencia, me dispuse a fumar de aquella excelente marihuana que desprendía un mágico olor.
Desde aquí en adelante, la historia se divide en dos historias, pues una es la verdadera y otra la que mi mente imaginó… aunque en una recuerdo prácticamente su totalidad y en la otra existen grandes charcos… veamos…
-En este momento mi mente comenzó a entablar una serie de preguntas en las cuales se enlazaba una historia que se unía hacia atrás, hasta que encontraba la causa de todas las cosas, y así recapitulaba para adelante hasta el momento en el que me encontraba, es decir;
¿Dónde estoy?-En Zaragoza
¿Quién son estos?-Pablo y Aitor
¿Pero, de que les conozco?- De la ruta
¿Y a esos otros?- De este año y de otros encuentros
¿Si pero, yo estuve en la ruta?- En el 2004… México…
Y de ahí, volvía a encadenar términos, hasta que sabía la causa de la primera pregunta.
Una extraña sensación de miedo a la soledad me atrapó por completo, me veía necesitado a estar siempre acompañado por alguno de los amigos y en ningún momento separarme.
Por momentos mis parpadeos se hacían lentos y pesados, como si se tratasen de obturadores de una cámara que veías bajar y subir.
Las camisetas de la gente que se encontraba a mi alrededor empezaron a tornarse de color rojo y amarillo, sin diferencia alguno, o al menos no la conseguí encontrar.
Decidimos salir afuera para comenzar la noche. Pablo salió conmigo y esperamos en la calle a Aitor, pero al tardar este, El valenciano volvió en su búsqueda.
Apenas hizo que marcharse para que un papelillo de fumar enorme, con patas, brazos e incluso gafas viniera a pedirme otro papel. Parecía que a esa papela la hubieran chupado y se hubiera pegado a mi, pues no paraba de molestarme, aunque por suerte los amigos acudieron de inmediato y aquella papelina desapareció por completo.
Comenzamos a caminar hacia el coche mientras noté como mi boca se quemaba, ardía, llamas dentro de mi…
Mis ojos se trasladaron a un plano opuesto y me veía a mi mismo, como andaba por la calle, como me quemaba la boca y como se desasía mi piel dejando a la vista la mandíbula.
Mis pasos comenzaban a ser cada vez más lentos y apure la velocidad para cruzar la calle.
En dirección al coche recordé que estaba hambriento y aún tenía bocadillos preparados en la mochila que estaba en el coche.
Nos acercamos poco a poco y en el coche de al lado había un proxeneta con su clienta dándose el lote y metiéndose unas rayuelas, intenté subirme en el coche para que no me vieran, pero el poco espacio de éste me agobiaba demasiado, así que salí y al ver que era prácticamente imposible sacar los bocadillos de la mochila el suelo comenzó a temblar, como si llevaras una cámara entre las manos y comenzaras a correr como un loco. Así que eso hice… me puse a correr como un loco en busca de agua, pues la boca me seguía quemando.
Recordé que muy cerca estaba el hospital, así que corrí hacia allí con pretensión de beber agua como si fuera un zahorí.
La “handicam” de mi cabeza aún seguía enfrente mirándome inquietante, mientras que mi imagen mental aún daba tumbos… corriendo me tropezaba con la nada y al mirar, efectivamente, no había nada, pero la sed me comía por dentro.
Aquí me di cuenta de que todo era una película y tenía que pasar todos los obstáculos que el director me ponía para llegar al fin, que era beber agua, así que entre los tropezones y alguna caída me incorporaba lo más rápido posible para continuar hasta que PLASH…
El director de aquella película sin argumento había puesto allí una puerta imaginaria, pero como sabía de que iba el juego, me la salté, busque por arriba y por abajo hasta que la pasé, y así con otras dos puertas más, hasta que llegué a la preciada agua.
Salí igual de apurado que entré y sobrepasando las mismas puertas que me encontré a la entrada con la diferencia de que mis amigos ya estaban fuera.
Unas preguntas y continuamos tranquilamente caminando por las aceras de Zaragoza…
Andábamos, cuando los bucles vinieron a mi, como si se tratara de la película de memento, se repetía la historia completándose en cada bucle un pedazo más.
Me dediqué a intentar buscar una explicación a por que se repetía constantemente y creyendo que la razón de todos mis problemas se encontraría al comienzo de todos esos bucles, así que debería encontrar la raíz de los problemas que el director de la película me proponía… y creo que encontré uno, LA SED aunque al mismo tiempo surgían más… mis amigos… eran mis amigos o eran las personas más importantes de mi vida, porque siempre estaban ahí, no eran ni mis padres ni mi hermano, ni tan siquiera mis amigos de siempre… pero ¿desde cuando les conocía…? aaaaaaa desde la ruta…
Pero la sed volvía, y a mi me daba miedo estar solo…
-Pablo, acompáñame dentro de este bar a pedir un baso de agua que yo no puedo tio.
-Esta bien
Entramos y Pablo me cuestiona de nuevo si solo quiero un vaso de agua.
-Si
-¿Me pones dos vasos de agua? (dirigiéndose a la camarera)
Esta solo puso uno, di apenas un sorbo al vaso y salí pitando del bar pensando que de ahí dentro solo podía salir de una forma, si me quedaba más tiempo, y no se lo iba a permitir al director del sueño.
Pablo no tardó en salir y continuamos la marcha mientras mis bucles mentales volvieron y me seguía preguntando la causa de todo…
Creí averiguar un eslabón más de toda la cadena, y era la situación en la que andábamos, Pablo a la izquierda, Aitor a la derecha y yo en el centro. Así cada vez que el bucle se repetía intentaba recordar que me tenía que cambiar de posición hasta encontrar la combinación perfecta que acabara con el fin del sueño, de la película o de la movida que me pasaba, pero no, poco después de que se repitiera 5 o 6 veces recordé que la causa más repetida era la boca ardiendo y la sed.
Poco después encontramos una tienda de alimentación donde mis colegas compraron alcohol y a mi me dieron una botella de agua aunque más que eso, parecía algo imposible, no hacía más que caérseme de las manos.
Aitor intentó convencerme de que la cogiera con las dos manos, cosa que mi cabeza asocio fácilmente pero que a la hora de beber es imposible y al quitar el tapón rápidamente volvía a caerse, ya que no la tenía sujetada con ambas manos.
Estábamos a una cuadra del destino final cuando pensé que tenía que marchar solo, así que eso hice, en la siguiente bifurcación de caminos torné hacia la derecha andando no más de 30 pasos en los cuales recordé mi miedo a quedarme solo, así que con la botella agarrada por las dos manos volví corriendo a buscar a mis amigos que no andaban mucho más allá.
-Las risas eras sucesivas, dentro del pabellón, una tras otra, broma tras chiste y cada vez se superaban más y más.
Les miraba raro, primero a unos, luego a otros. Pablo y Aitor, estaban a mi izquierda y a ellos también les cayeron parte de mis miradas, pero sin comprender nada me miraban con incredibilidad… lo cierto es que me empecé a encontrar algo mal , pero no sabía por que.
Decidieron salir para acercarnos al puente de los gitanos. Es una zona donde todos los años acudimos ruteros en masa para beber allí tranquilamente y luego marchar a bailar.
Mi estado interno era lamentable pero apenas tenía voluntad para saber lo que quería hacer, así que marché con ellos
Mientras salimos Aitor quedó dentro meando y Pablo entró a buscarle, por lo que me quedé solo. Un Chaval que pasaba aprovechó para pedirme un papelillo pero no tuvo suerte, aunque insistió e insistió hasta que mis amigos regresaron y nos marchamos, perdiendo al pesado por completo.
Pasé corriendo la calle, sin apenas mirar a los laterales.
Llegamos al otro lado, donde tenía Pablo el coche aparcado y centrándome en el hambre que tenía intenté coger un bocadillo de la mochila. Visto que con las prisas que tenía era imposible, escuché los comentarios que hacian mis amigos:
-He tio, en ese coche hay un tio con una puta, mira mira, y parece que se estan metiendo unas lomas.
En ese momento mi cuerpo empezó a reaccionar e intenté esconderme en el coche pero visto que era un espacio pequeño y angustioso salí e intenté coger de nuevo el bocata sin recompensa alguna.
Me puse a correr, tenía sed y quería alejarme de allí lo más rápido posible. No sabía por donde ni como, asique me puse a hacer zig-zag entre los coches, salté una pequeña valla de la cual me caí y por el camino me iba tropezando con mis propios pies.
Corría hacia el hospital, ya que sabía donde estaban los baños, por que los había frecuentado en años anteriores, y quería beber agua. Corrí y corrí, sin darme cuenta que la entrada principal la cierran a las 12 de la noche y ya rondarían cerca de la 1.
Las puertas eran de cristal automáticas pero eso no supuso ningún impedimento para mi angustiosa sed, rompí la puerta de cristal con la rodilla y la cabeza, intentando pasar como fuera.
La siguiente puerta se abrió con mayor facilidad y rápidamente, tas beber agua me dispuse a salir.
Aitor y Pablo estaban acercándose a la puerta, una pareja caminaba por la calle mirándonos desde la acera, aunque sin inmutarnos continuamos el camino hacia nuestro destino.
Caminábamos mientras mi cabeza aún seguía con sus tumbos, mi boca con sed y mi estomago con hambre.
Miraba a mis amigos con unos ojos entre enternecedores y preguntones sin saber muy bien porqué.
A mitad del camino le pedí a Pablo que me acompañara a pedir un baso de agua a un bar que había allí.
Entramos los dos y tras pedir dos vasos de agua la camarera solo nos pudo uno, cosa que me hizo sospechar de que algo no iba bien, miré a mi alrededor y dadas las alturas de la noche y el ambiente lúgubre y la densidad de humo le di apenas un sorbo al vaso y salí pitando del bar.
Pablo acabó el vaso que yo dejé y salió para continuar nuestro camino.
Sin saber porque, me iba alternando la posición en la que íbamos andando, como si se tratara de un código de alguna caja de seguridad y eso dependiera de quien andaba a mi derecha o a mi izquierda.
Así llegamos hasta una tienda de alimentación donde me compraron una botella de agua que no era capaz de sujetar, pues entre que estaba mojada y que no estaba en mis mejores cualidades mentales se derramaba de mis manos constantemente, hasta que Aitor me colocó las manos de tal forma que no se me cayera, pero en cuando las movía, de nuevo volvía a tocar el suelo.
En la siguiente intersección giré hacia la derecha pensando que mis amigos me seguirían pero no siendo así, cuando me di cuenta, retrocedí sobre mis pasos buscándoles.
-De aquí en adelante la historia vuelve a coger tan solo una realidad.
Tan solo decir que poco después estuve sentado como una hora intentando encontrar asuntos perdidos en mi cabeza hasta que llego el momento de sacar todo mal de mi interior y empezar de nuevo.
Aún hoy no he recuperado del todo la percepción sensitiva y de vez en cuando me planteo si esto es un sueño o es realidad.
Fue un viaje interesante, donde experimenté algunos caminos de la mente, donde disfruté y lo pasé mal y donde tengo claro que jamás repetiré.
No he podido contar todo con detalle, pues no es un libo, si no una entrada de un blog, pero creo que los rasgos generales estan plasmados.
Desde aquí, dar las gracias a Aitor, a Pablo, a Helena y a toda esa gente que durante toda la noche y durante los días sucesivos me entendieron, me acompañaron y no se apartaron de mi a pesar de que fuera un plasta contando la misma historia una y otra vez.
2 comentarios:
madre mia... en ocasiones normales no habria leido una entrada taan larga, pero si que me ha gustado. ( y eso que tu me renhias por fumar.... ) he empezado las clases, mi vida tb es de pelicula, una casa de locos se llama, pero ya te contare con detenimiento y no por aqui. ah, pense que ibar a relatar cosas del encuentro... ayer hable con una amiga, se me habia olvidado completamente "el puente del pilar". estoy en una puta burbuja :) me piro a clase , a ver si en esta me entero de algo :P
Liebe Grüße :)
Jejeje menudos momentos más míticos.
"Ibra usa la fuerza... digo, sujeta la botella a dos manos"
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