Cuando sentimos una corazonada,
percibimos una sensación,
vivimos un escalofrío,
apenas un instante,
un insignificante momento eterno,
un imperdonable segundo,
la mísera parte de una mirada,
el apuroso susurrar de una palabra,
quizás sea un minúsculo roce,
el vacío del sendero extraviado,
la pérdida de lo añorado.
El instinto menosculino que a veces nos da la razón,
algo de lo que estamos seguros y al fin se consigue,
cuando persigues,
consigues,
encuentras,
abres puertas, cierras ventanas y florecen los jacarandas,
pero al fin tu intuición,
la imaginación,
lo futuro,
ahora real,
se inmortifica en tu cerebro,
nombra, coloca, posiciona, ordena, numera
y prosigue sigilosamente en manos del destino.
Lo que buscábamos y encontramos,
La felicidad momentánea.
1 comentarios:
Como dice el subtítulo del blog: pasé, miré y como me gustó, volveré.
En serio, muy currado todo esto. Un saludo.
Publicar un comentario